Bienvenidos a la edición cibernética de la Revista Ekuóreo, pionera de la difusión del minicuento. Hecha en Colombia.
Comité de dirección: Guillermo Bustamante Zamudio, Harold Kremer, Henry Ficher.

domingo, 8 de febrero de 2026

412. Cosas de Ekuóreo III

 
Aserrín aserrán
   Julio Cortázar (Argentina)
   
Julio Cortázar, por ChatGPT
   Empezaron por quitarle la pipa de la boca.
   Los zapatos se los quitó él mismo, apenas el hombre de blanco miró hacia abajo.
   Le quitaron la noción del cumpleaños, los fósforos y la corbata, la bandada de palomas en el techo de la casa vecina, Alicia. El disco del teléfono, los pantalones.
   Él ayudó a salirse del saco y los pañuelos. Por precaución le quitaron los almohadones de la sala y esa noción de que Ezra Pound no era un gran poeta.
   Les entregó voluntariamente los anteojos de ver cerca, los bifocales y los de sol. Los de luna casi no los había usado y ni siquiera los vieron.
   Le quitaron el alfabeto y el arroz con pollo, su hermana muerta a los diez años, la guerra del Vietnam y los discos de Earl Hines. Cuando le quitaron lo que faltaba —esas cosas llevan tiempo, pero también se lo habían quitado—, empezó a reírse.
   Le quitaron la risa y el hombre de blanco esperó, porque él sí tenía todo el tiempo necesario.
   Al final pidió pan y no le dieron, pidió queso y le dieron un hueso.
   Lo que sigue lo sabe cualquier niño, pregúntele.


El peso de la bondad
   Adrián Bolívar (México)
   
   Caminaba por la colina cuando me topé con un hombre alto y de porte atlético.
   —Solo necesito un favor —me dijo al verme—. Sosténgame esto un segundo, si es tan amable.
   —¿Cómo te llamas? —pregunte conforme la sostenía con fuerza.
   —Sísifo —dijo el hombre mientras huía por la montaña hasta perderse.


Mascota exótica
   Ángeles Mora Álvarez (España)

   La idea de tener un tigre como mascota siempre le había gustado. Cuando lo consiguió, supo que no era muy distinto de tener un gato. De pequeño, Micifuz le traía pájaros muertos como regalo. Ahora, los cuerpos de los vecinos en el sótano comenzaban a ser un problema.


Diluvio y génesis
   Leo Dolengiewich (Argentina)

   Pero el Señor se equivocó cuando pensó que, por ser de una misma especie, las parejas se atraerían entre sí y sólo entre sí. Inmensa fue su sorpresa cuando, pocos meses después de terminado el diluvio, vio nacer minotauros, sirenas, pegasos, grifos, centauros, esfinges, sátiros, unicornios, ornitorrincos...


Premonición
   Fernando De Gregorio Concha (Chile)

   Mi mujer me llama, asustada. Se cayó una foto mía de repente en la casa. Le digo que no pasa nada, que estoy bien. Cuelgo. Me saco la soga del cuello y bajo del banquillo. No soporto darle la razón cuando sale con sus supersticiones baratas.


Haciendo amigos
   Fernando De Gregorio Concha (Chile)

   Mi madre, triste por verme tan solito, siempre me pide que haga amigos. No sabe lo que cuesta. Se va a llevar una gran sorpresa hoy, cuando llegue con el amigo que hice en el cementerio.
   Ni se le notan las costuras.


Fiesta sorpresa
   Juan Manuel Valero Charvel (México)

   Ayer mi casa era una fiesta. Mis papás invitaron a todo mundo: llegaron parientes, amigos y vecinos, todos muy bien disfrazados. Hubo abrazos, café y coca colas. Mi tía Lola recitó algunos versos de Horacio Quiroga, una prima lejana fingió un desmayo, yo estrené pantalón largo y nadie me mandó a la cama temprano. Todo, gracias a la muerte repentina de mi hermanita.