Del agua de la isla
Edgar Allan Poe (EE.UU.)
Primero nos negamos a probarla, suponiéndola corrompida. Ignoro cómo dar una idea justa de su naturaleza, y no lo conseguiré́ sin muchas palabras.
A pesar de correr con rapidez por cualquier desnivel, nunca parecía límpida, excepto al despeñarse en un salto. En casos de poco declive, era tan consistente como una infusión espesa de goma arábiga, hecha en agua común. Este, sin embargo, era el menos singular de sus caracteres. No era incolora ni era de un color invariable, ya que su fluencia proponía a los ojos todos los matices de la púrpura como los tonos de una seda cambiante. Dejamos que se asentaran en una vasija y comprobamos que la entera masa del líquido estaba separada en vetas distintas, cada una de tono individual, y que esas vetas no se mezclaban.
Si se pasaba la hoja de un cuchillo a lo ancho de las vetas, el agua se cerraba inmediatamente, y al retirar la hoja desaparecía el rastro. En cambio, cuando la hoja era insertada con precisión entre dos de las vetas, ocurría una separación perfecta que no se rectificaba en seguida.
Italo Calvino (Italia)
Entre las muchas virtudes de Chuang-Tzu estaba la habilidad en el dibujo. El rey le pidió que dibujase un cangrejo. Chuang-Tzu dijo que necesitaba cinco años de tiempo y un palacio de doce sirvientes. A los cinco años aún no había empezado el dibujo. «Necesito otros cinco años», dijo Chuang-Tzu. El rey se los concedió. Transcurridos diez años, Chuang-Tzu cogió el pincel y en un momento, de un solo gesto, pintó un cangrejo, el cangrejo más perfecto jamás visto.
Nosce te ipsum
Fergus Nicholson (Escocia)
Al Mahdi cercaba con sus hordas a Khartum, defendida por el general Gordon. Hubo enemigos que se pasaron a la ciudad sitiada. Gordon los recibía uno por uno y les indicaba un espejo para que se miraran. Le parecía justo que un hombre conociera su cara antes de morir.
Cuestión de tiempo
Ernesto Ortega (España)
Cuando la vi por primera vez estaba tendida al sol, sobre la arena. Llevaba unas gafas oscuras y un bikini rojo, y bastaron un par de segundos para saber, sin ninguna duda, que quería pasar el resto de mi vida a su lado. Desde entonces, dedico todo mi tiempo a buscarla. Esta tarde la he encontrado. El sol ya comenzaba a ponerse en el horizonte y una brisa suave me acariciaba el rostro. Mientras corría hacia ella ha vuelto a suceder. La arena ha empezado a desaparecer bajo nuestros pies y nos hemos precipitado al vacío.
Durante un instante he logrado agarrar su mano. Luego, todo ha sido muy rápido. Una montaña de arena se nos ha venido encima y nos hemos soltado. Alguien ha debido de darle la vuelta al reloj. Ahora tendré que encontrarla de nuevo.
Definición
Manuel Sauceverde (México)
Tigre, gresa Del lat. tigris, y este del gr. τίγρις tígris.
1. m. y f. León muy feroz y de gran inteligencia que, con listas oscuras en el lomo y la cola, hace creer a sus presas que está enjaulado.
Eusebio
Ana María Caillet Bois (Argentina)
Al atardecer el ataúd se elevó y quedó suspendido en el aire, los dolientes mudos, blancos como cadáveres. La más anciana y señora del difunto levantó su dedo índice hacia el cajón y dijo de manera cortante.
“Eusebio, ya no soportaré una sola broma más”.
Lentamente el ataúd se apoyó en el suelo sin hacer ningún ruido.
El duelo
Marcial Fernández (México)
Decidí jugar la última carta: compré una pistola para hacerle frente. De noche, en mi habitación, cara a cara y a pocos pasos el uno del otro, nuestros dedos, con nerviosismo, recorrían las fundas de nuestras armas. Mis gestos eran sus gestos. Su mirada era mi mirada. Entonces, levanté el revólver; le apunté a la frente; jalé del gatillo; pero todo fue en vano, la bala que salió del espejo fue más rápida que la mía.

