Bienvenidos a la edición cibernética de la Revista Ekuóreo, pionera de la difusión del minicuento. Hecha en Colombia.
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domingo, 8 de marzo de 2026

414. Lydia Davis III

 
Lydia Davis . Imagen generada con ChatGPT


La abuela

   Una persona vino a mi casa con una tarta de duraznos. También trajo con él a alguna otra gente, incluida una mujer vieja que protesta por la gravilla y a la que entran a la casa con gran dificultad. En la mesa, le dice a un hombre, como quien conversa, que le gustan sus dientes. Otro hombre le grita en la cara, pero ella no se asusta, simplemente lo mira apenada. Más tarde, de regreso en su casa, descubren que, cuando comía castañas de cajú de un bol, también se comió su audífono. Aunque lo masticó por casi dos horas, no lo pudo reducir a partículas lo suficientemente pequeñas como para tragarlas. A la hora de dormir las escupió en la mano de su enfermero y le dijo esta nuez era una de las malas.
(Ni puedo ni quiero, 2014)


Una mujer, de treinta

   Una mujer, de treinta, no quiere irse de la casa de su infancia.
   ¿Por qué habría de irme? Estos son mis padres. Me aman. ¿Por qué debería casarme con un hombre que va a discutir conmigo y me va a gritar?
   Sin embargo, a la mujer le gusta desvestirse frente a la ventana. Le gustaría que algún hombre la mirara al menos.
(Ni puedo ni quiero, 2014)


Crimen perfecto

   Una de mis vecinas tiene alfombras orientales y a veces se me cruza la idea de robarle una. No necesita tantas. Tiene varias grandes en la sala y varias más chicas que tapizan el pasillo y otras en el dormitorio de arriba. Casi todos mis pisos están desnudos. Durante el verano, mi vecina se instala en Block Island. Siempre me manda una postal desde Block Island. Nunca se imaginaría que le robé una alfombra, porque sabe que soy honesta. Nos gusta pasar tiempo juntas y cenar juntas.
   Pero la mismísima perfección del crimen que imagino lo vuelve imposible. Mi vecina nunca sospecharía de mí, porque yo sería incapaz de robarle y, cómo sería incapaz de hacerlo, no soy capaz de hacerlo.
Esa gente que no conocemos (2023)


Traición (versión con cansancio)

   A veces, mi mayor deseo es que me dejen sola. ¿Será porque estoy tan pero tan cansada? En esos casos, si fantaseo con otro hombre, un hombre que no sea mi marido, la relación consiste en que el otro me deje sola y nada más. Cuando mi amante —que a veces no tiene cara, si todavía no decidí quién es— llega a la puerta de casa, le digo que se vaya: “fuera de acá”. Ni hace falta que sea educada. Chau. Así, me puedo quedar sola. Puedo descansar. Pero, desde ya, es muy importante para la fantasía que él quiera estar conmigo y venga a buscarme.
   Al final, me pregunto: ¿cómo voy a tener sueños donde pasan cosas si estoy así de cansada? Estoy tan cansada que ni siquiera soporto la fantasía de tener compañía o de pasar un rato sentada en un sillón al lado de alguien. Entonces digo: a veces, de hecho, mi deseo más profundo es que me dejen totalmente sola. Va a avenir un amante a la puerta de casa y le voy a pedir que se retire. Fuera. Ni hace falta que sea educada.
   Pero como igualmente me parece mal tener, en mis fantasías, una relación con otro hombre y ocultársela a mi marido, por más que la fantasía consista en decirle a mi amante que se vaya, la mera fantasía me sigue pareciendo una traición.
Esa gente que no conocemos (2023)


Un problema recurrente con los nabos

   Todo lo que comió aquel hombre, durante un tiempo, en la época de la guerra, fueron nabos. Ahora no come nabos. Es la única cosa que no come.
   Pero pasan los años y sus viejos amigos, allá en Canadá, no lo saben. Piensan que a él le gustan los nabos o, incluso, que le encantan.
   Entonces, siempre que llega el Día de Acción de Gracias, cuando las dos familias celebran juntas, le sirven nabos. Y siempre que llega el Día de Acción de Gracias, él se los come.
Esa gente que no conocemos (2023)


Caruso

   De niño, solía preguntarse por qué su padre lloraba ahí sentado, mientras escuchaba un vinilo del cantante Enrico Caruso.
   Con el tiempo, ya de adulto, empezó a sentarse ahí con su padre, a escuchar a Caruso y llorar.
Esa gente que no conocemos (2023)


Dos borrachos a la hora de cenar

   Ella estaba un poco borracha mientras cocinaba la cena, y quemó todo.
   Él estaba un poco borracho mientras cenaba, y no le importó.
Esa gente que no conocemos (2023)