Bienvenidos a la edición cibernética de la Revista Ekuóreo, pionera de la difusión del minicuento en Colombia y Latinoamérica.
Comité de dirección: Guillermo Bustamante Zamudio, Harold Kremer, Henry Ficher.

55. Juegos formales I




Todo lo contrario
   Mario Benedetti


   ―Veamos dijo el profesor―. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de IN?
   ―OUT respondió prestamente un alumno.
   ―No es obligatorio pensar en inglés. En español, lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.
   ―Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
   ―Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.
   ―No se burle, profesor.
   ―Vamos a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?
   ―Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió dulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento”.
   ―Sulso pero pecable ―admitió sin euforia el profesor.




¡Huyamos!
   Ana María Shua


   ¡Huyamos, los cazadores de letras est´n aqu´!




Por escrito gallina una
   Julio Cortázar


   Con lo que pasa es nosotras exaltante. Rápidamente del posesionadas mundo estamos hurra. Era un inofensivo aparentemente cohete lanzado Cañaveral americanos Cabo por los desde. Razones se desconocidas por órbita de la desvió, y probablemente algo al rozar invisible la tierra devolvió a. Cresta nos cayó en la paf, y mutación golpe entramos de. Rápidamente la multiplicar aprendiendo de tabla estamos, dotadas muy literatura para la somos de historia, química menos un poco, desastre ahora hasta deportes, no importa pero: de será gallinas cosmos el, carajo qué.
(La vuelta al día en ochenta mundos)




Flechazo
   Marina de la Fuente


   Etsá carlo que llagetse a mi vdia praa doserderlana por cepmolto.




Sin puntuación
   Saúl Yurkievich


   Comienza con los pulmones plenos lee de corrido el punto no viene ni siquiera coma queda poco aire sigue sumergido las palabras se enfilan sin respiro enrojece las sienes se tensan se ahoga comprimen y nada y nada nada hasta reventar.
El límite de la palabra (Edición: Laura Pollastri). Palencia: Menoscuarto, 2007




El contenido de la forma. G.B.Z.
Canción cubana
   Guillermo Cabrera Infante


   ¡Ay, José, así no se puede!
   ¡Ay, José, así no sé!
   ¡Ay, José, así no!
   ¡Ay, José, así!
   ¡Ay, José!
   ¡Ay!

(Exorcismos de esti(l)o. Barcelona: Seix Barral, 1976)






El precio de la transacción
   Fernando Solarte Lindo


   Todos los centinelas, que hoy llámanse guardaespaldas, dieron en permitir el paso por la entrada de la fastuosa villa al caballero que habíase apeado con su perro del lujoso carruaje con motor de ocho cilindros. E yendo ellos así, los recibió en la suntuosa sala el otro caballero también mui rico e dueño de la casa.
   —Tengo por bien traer la mercancía —dixo el visitante poniendo en la mesa un pequeño paquete—. No es menester loar que vuesa merced, como homme entendido, ha de valorar justamente.
   Cuando esto hobo dicho, el dueño de la casa sacó de su bolsillo tremendo fajo de billetes e la transacción iba a cerrarse con buen suceso, sin non hobiese de por medio que presto un gato casero saltó sobre la mesilla e ungullóse el atado de la mercancía. Estonce el perro del visitante, un pastor alemán de malas pulgas, cayó sobre el gato e matólo.
   El dueño de la casa, dolorido por la muerte de su gato, tomó una pistola e disparó seis tiros contra el perro que dio una voltereta e quedó con gran tiesura. El vendedor de la mercancía asió por una oreja al dueño de casa e lo apuñaleó porque le matara su perro. Presto los guardaespaldas fizieron papilla al chofer del visitante e llegaron los del barrio del chofer e mataron a los guardaespaldas, viniendo poco después los familiares destos que acabaron con los parientes e los amigos del chofer e del visitante, mas arribaron por fin los guardaespaldas deste último e se agarraron en lucha de todos contra todos e matáronse unos a otros.
   Dixo la polecía que la causa de tanta mortandad fue la mercancía que era una esmeralda o una onza de cocaína.